el Primer Ministro de Yugoslavia, además de comandante en jefe de las fuerzas yugoslavas
El 12 de septiembre de 1944, el rey Pedro II pidió a todos los yugoslavos que se unieran bajo el liderazgo de Tito y declaró que aquellos que no lo hicieran eran "traidores", momento en el cual Tito ya era reconocido por todas las autoridades aliadas (incluido el gobierno en el exilio) como el Primer Ministro de Yugoslavia, además de comandante en jefe de las fuerzas yugoslavas.
