La primera víctima mortal en un accidente de avión
El 17 de septiembre, el teniente del ejército Thomas Selfridge viajó como pasajero, actuando como observador oficial. A los pocos minutos de vuelo, a una altitud de unos 100 pies (30 m), una hélice se partió y se hizo añicos, haciendo que el Flyer perdiera el control. Selfridge sufrió una fractura de cráneo en el accidente y murió esa misma tarde en el hospital del ejército cercano, convirtiéndose en la primera víctima mortal en un accidente de avión.
