Expedición contra los eslavos y búlgaros
En 687-688, el último emperador heracliano, Justiniano II, dirigió una expedición contra los eslavos y búlgaros, y obtuvo ganancias significativas, aunque el hecho de que tuviera que abrirse camino luchando desde Tracia hasta Macedonia demuestra el grado en que el poder bizantino en el norte de los Balcanes había disminuido.
