La oferta de liberación
Aunque consideraba a Mandela un peligroso "archimarxista", en febrero de 1985 Botha le ofreció la liberación de la prisión si "rechazaba incondicionalmente la violencia como arma política". Mandela rechazó la oferta, emitiendo una declaración a través de su hija Zindzi que decía: "¿Qué libertad se me ofrece mientras la organización del pueblo sigue prohibida? Solo los hombres libres pueden negociar. Un prisionero no puede celebrar contratos".
