Cruzadas
Saladino disolvió la mayor parte de su ejército
Tierra Santa
El 12 de diciembre de 1191, Saladino disolvió la mayor parte de su ejército. Al enterarse de esto, Ricardo avanzó con su ejército hasta quedar a 12 millas de Jerusalén antes de retirarse de nuevo a la costa. Los cruzados hicieron otro avance sobre Jerusalén, llegando a ver la ciudad en junio antes de verse obligados a retirarse de nuevo. Hugo III de Borgoña, líder de los francos, insistía en que se debía realizar un ataque directo a Jerusalén. Esto dividió al ejército cruzado en dos facciones, y ninguna era lo suficientemente fuerte como para lograr su objetivo. Sin un mando unificado, el ejército no tuvo más remedio que retirarse a la costa.
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