Hachikō
Símbolo nacional
Tokio, Japón
Hachikō se convirtió en una sensación nacional. Su fidelidad a la memoria de su amo impresionó al pueblo de Japón como un espíritu de lealtad familiar al que todos deberían aspirar. Maestros y padres utilizaron la vigilia de Hachikō como ejemplo a seguir para los niños. Un conocido artista japonés realizó una escultura del perro y, en todo el país, creció una nueva conciencia sobre la raza Akita. Finalmente, la legendaria fidelidad de Hachikō se convirtió en un símbolo nacional de lealtad, particularmente hacia la persona y la institución de los Emperadores.
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