Howard Hughes: El aviador
Incidente en la sala de proyección
EE. UU.
En 1958, Hughes dijo a sus ayudantes que quería ver algunas películas en un estudio cinematográfico cerca de su casa. Permaneció en la sala de proyección a oscuras del estudio durante más de cuatro meses, sin salir nunca. Solo comía barritas de chocolate y pollo y bebía solo leche, y estaba rodeado de docenas de cajas de Kleenex que apilaba y reorganizaba continuamente. Escribió memorandos detallados a sus ayudantes dándoles instrucciones explícitas de no mirarlo ni hablarle a menos que se les hablara. Durante todo este período, Hughes permaneció sentado y absorto en su silla, a menudo desnudo, viendo películas continuamente. Cuando finalmente salió en el verano de 1958, su higiene era terrible. No se había bañado ni cortado el cabello ni las uñas durante semanas; esto pudo deberse a la alodinia, que provoca una respuesta de dolor ante estímulos que normalmente no causarían dolor.
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