Concilio de Piacenza
En el Concilio de Piacenza en 1095, los enviados de Alejo hablaron con el Papa Urbano II sobre el sufrimiento de los cristianos de Oriente y subrayaron que, sin la ayuda de Occidente, continuarían sufriendo bajo el dominio musulmán. Urbano vio la petición de Alejo como una doble oportunidad para consolidar Europa Occidental y reunificar la Iglesia Ortodoxa Oriental con la Iglesia Católica Romana bajo su mandato.
