Templo del Sol
Aureliano fortaleció la posición del dios Sol, Sol Invictus, como la principal divinidad del panteón romano. Su intención era dar a todos los pueblos del Imperio, civiles o soldados, orientales u occidentales, un único dios en el que pudieran creer sin traicionar a sus propios dioses. El centro del culto fue un nuevo templo, construido en 274 y dedicado el 25 de diciembre de ese año en el Campo de Agripa en Roma, con grandes decoraciones financiadas por el botín del Imperio de Palmira.
