Pablo Escobar: Narcos
Prisión La Catedral
Medellín, Colombia
Tras el asesinato de Luis Carlos Galán, el gobierno de César Gaviria actuó contra Escobar y los carteles de la droga. Finalmente, el gobierno negoció con Escobar y lo convenció para que se entregara y pusiera fin a toda actividad delictiva a cambio de una condena reducida y un trato preferente durante su reclusión. Tras declarar el fin de una serie de actos violentos anteriores destinados a presionar a las autoridades y a la opinión pública, Escobar se entregó a las autoridades colombianas en 1991. Antes de su entrega, la extradición de ciudadanos colombianos a Estados Unidos había sido prohibida por la recién aprobada Constitución colombiana de 1991. Esta medida fue controvertida, ya que se sospechaba que Escobar y otros narcotraficantes habían influido en miembros de la Asamblea Constituyente para que aprobaran la ley. Escobar fue recluido en lo que terminó convirtiéndose en su propia prisión privada y lujosa, La Catedral, que contaba con un campo de fútbol, una casa de muñecas gigante, un bar, un jacuzzi y una cascada. Los medios comenzaron a publicar informaciones sobre la continuidad de las actividades delictivas de Escobar desde la prisión, lo que llevó al gobierno a intentar trasladarlo a una cárcel convencional el 22 de julio de 1992. La influencia de Escobar le permitió conocer el plan con antelación y escapar con éxito, pasando el resto de su vida huyendo de la policía.
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